martes, 16 de junio de 2009

El mar, la mar.



El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
aquí?
Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera;
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!

1 comentarios:

victoria dijo...

Cuanto amor entregas en tus poesias,sensibilidad,creatividad,sensibilidad que transmites a travez de todolo que leo,gracias,gracias por compartir tanta belleza.Con cariño Victoria

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